Eremitorio de Takamori

                        

 

Acerca del eremitorio de Takamori

        

 

 

 Un sendero de fe            

          

 

Takamori no es una organización ni una institución. Es el movimiento de la vida misma; esa vida que nace y se va desarrollando en el interior de cada uno. Es como un aliento que se va profundizando cada día con una respiración pausada y honda.  Takamori es un corazón unificado. Ese aliento pausado  y ese corazón unificado se dirigen a la profundidad divina.

La persona que toma en su mano el cayado de caminante en el eremitorio ha de saber que no importa lo que le guste y lo que no. Ante él solo tiene una decisión por hacer.  ¿Está dispuesto a fijar su atención en ese aliento pausado y en ese corazón unificado para seguirlo o por el contrario lo rechaza?

Este aliento y este corazón es algo que sobrepasa los tiempos y los lugares. Takamori solo trata de ser un como un signo que hace recordar su existencia.  

La persona que ha sido tocada por la vida, se percata con sorpresa de la existencia de una corriente que se desliza a una profundidad no perceptible a los ojos del hombre. Los que vivimos en Takamori nos debemos esforzar por disfrutar de un pequeño remanso en esa corriente subterránea.

También debemos tener  siempre presente que aunque vivamos en el mismo lugar, aunque hagamos la  misma vida,  habrá  personas que ya gozan de esa corriente subterránea y habrá personas en las que aun no ha comenzado a fluir. 

 

 

 

 

Padre Oshida

Encuentro con Takamori

La vida en el eremitorio

Fotos

 
  

 

 

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