LA ORACIÓN DEL ITINERANTE

 

En busca de Dios           

 

La oración del itinerante que busca continuamente a Dios se erige por la combinación de oración privada y oración comunitaria.

Se nos ha trasmitido la importancia que Sto. Domingo daba a la oración comunitaria por medio de la Oración de la Iglesia y de la Misa. El alabar a Dios, el darle gracias y el gustar la Palabra junto con los otros, era un encuentro con Dios gozoso para él. Estos momentos de gozo le proporcionaban un corazón alegre, la capacidad de profundizar en el sentido de los acontecimientos y el potencial para dialogar con los otros.

La oración comunitaria para Sto. Domingo era un momento emocionante y la realizaba manteniendo su corazón en tensión. Se acogía solamente a la  Palabra de Dios y huía de complicaciones que pudieran romper la sencillez.

La oración privada es también indispensable para el itinerante. En ella uno se puede expresar en su propio lenguaje y escuchar la silenciosa voz de Dios en unas palabras que tienen sentido para sí mismo

Algún hermano que fue testigo de la oración privada de Domingo nos lo trasmitió por medio de unos dibujos y unos simples textos explicativos. Son las Nueve formas de orar de Sto. Domingo. Contemplándolas se puede percibir que Sto. Domingo por medio de la Palabra, el silencio y posturas corporales recorría un itinerario oracional. Por medio de las tres primeras se esforzaba por entrar en contacto con la divinidad, desde la cuarta a la octava gozaba de la unión con Dios de distintas formas y en la novena se adivina cómo su oración continuaba en la vida diaria.

     

 

Entrada en la presencia divina

Alabanza de la grandeza divina

Reconocimiento de su pobreza

 

Mirar a Dios a los ojos y dejarse mirar por El 

 

Gustar la voz de Dios 

 

Aceptar la obra de Dios

Palpar a Dios e interceder por los hombres  

Dialogar con la Palabra de Dios

 

 

Moverse en la vida cotidiana bendiciendo

 

 

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