DOMINICUS Espiritualidad Dominicana DOMINICUS

 

 

           

               

Sto. Domingo Eremitorio de Takamori   Historia de Sto. Domingo

 

 
 

 

 

ESPIRITUALIDAD DOMINICANA

 

 

 

             Una espiritualidad no es un conjunto de técnicas que se utilizan para aislarse de la realidad y crear un mundo interior en el que resguardarse con objeto de cultivar propias impresiones. Una espiritualidad es una luz a través de la cuál se mira para ver el mundo, a las otras personas, a sí mismo y todo ese recorrido por donde discurre la vida.

 

        Por medio de esa luz vamos captando el sentido de la realidad y los acontecimientos, y convirtiéndose en fuerza, nos impulsa a tomar actitudes responsables y justas que nos van haciendo avanzar en una dirección. Esas actitudes tomadas nos enfrentan con nuevas realidades y acontecimientos de los que deberemos encontrar sentido y ante lo que tendremos que tomar postura. Así se convierte en una forma profunda e interesante de vivir la vida. 

           Esta luz no nace de sistemas de pensamiento sino en un encuentro con Dios y de la confrontación con una realidad. Por eso la persona que tiene una espiritualidad no conoce la confusión y goza de un espiritu unificado.

           Aunque cada persona es diferente y en cada uno toma un cariz diferente, se percibe que hay otras personas con un encuentro similar con Dios y con una postura común ante la realidad. Nace así la conciencia comunitaria. Ninguno de sus miembros puede arrogarse el derecho de ser el exponente unico de la espiritualidad pero como punto de referencia es necesario dirigirse a una de las personas que comenzó a caminar bajo esa luz y en la que podemos ver dibujada la espiritualidad en su totalidad.

    Una de esas personas es Domingo de Guzman. Ante una realidad marcada por la violencia, la competitividad y la manipulación, Domingo experimentó un Dios que está junto a los que se esfuerzan en movimientos de liberación (las villas: ciudades libres medievales; la predicación itinerante: forma de vivir la fe fuera de una dura institucionalización) Participando en estos movimientos de liberación Domingo aprendió la compasión. Contemplando a un Dios que siente con- pasión el esfuerzo de los otros y siente con la misma pasión la fuerza y alegría de tener un ideal, Domingo soñó con una sociedad y con un cristianismo con-pasivo; comenzando a caminar bajo la luz de la compasión fundó la espiritualidad dominicana.

    Esta pagina nace como intento de comprensión de la espiritualidad dominicana. Para ello presentamos además de un esbozo de la figura de Santo Domingo de Guzmán, otros dos exponentes de esta espiritualidad en la actualidad. Uno es Fr. Timothy (sólo en japonés) y el eremitorio de Takamori en Japón.

    A lo largo de 800 años muchas han sido las personas, que como Santo Domingo, han recorrido el camino de su vida encontrando a Dios por medio de una oración espontánea, construido su relación humana con sinceridad y franqueza y cultivando su personalidad por medio de la contemplación.

    No es fácil definir la espiritualidad dominicana pero sí hay ciertos conceptos que encuentran un amplio eco y son criterio en esta espiritualidad. “Fraternitas”: diálogo, escucha de la palabra del otro, acompañamiento... “Veritas”: sinceridad, franqueza, rectitud de corazón, trasparencia... “Studium”: confrontación con la Palabra de Dios, sabiduría, claridad.... “Contemplatio”: observación, admiración, oración privada y común...

 Webmaster:  Fr. Domicio Redondo              

 

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